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Pese a que se considera un tema bastante tabú, la depresión infantil existe y más de lo que nos gustaría. Al igual que en los adultos, los bebés y los adolescentes pueden pasar por períodos de tristeza continuada o irritabilidad que pueden significar que están pasando por un momento difícil. Los padres y los agentes educativos han de saber dar respuesta a lo que necesitan los niños. ¿Te apetece conocer algo más?

Preguntas frecuentes

¿Cómo podemos detectar la depresión infantil?

La variabilidad de síntomas es muy elevada, pero podemos afirmar que tendrías que observar si lo notas triste y alicaído, sin ganas e interés por jugar de forma continuada (no algo puntual, sino dos o más semanas), si está muy irritable, comunica poco o bien presenta verbalizaciones que hacen que se infravalore. A veces muestran pérdida de apetito, dolores frecuentes o bien pequeñas regresiones (se empiezan a hacer pis de nuevo después de haber aprendido a controlarlo).

¿Qué puede estar pasando?

Los niños pueden estar enfrentando una situación complicada, divorcio de los padres, cambio de residencia, problemas en el cole, déficit de habilidades sociales, demasiada exigencia por parte de la familia, acoso escolar, pérdida de un ser querido… Por eso, es muy importante detectar las señales y hablar con él/ella para poder ayudar convenientemente.

¿Cómo sería el tratamiento?

Depende de los factores que estén influyendo, la edad del niño/a… pero el trabajo con niños se realiza en estrecha colaboración con los padres. Intentamos a través del juego, que el niño pueda ir expresando su malestar para ir reconduciendo la situación. Muchas veces los niños, sobre todo los más pequeños, no son capaces de poner palabras y darse cuenta de lo que están pasando. Pero los dibujos, la observación de su juego libre, cómo se comportan… Nos dan pistas y es su manera de “hablar” sobre lo que les preocupa.

Con niños más mayores (a partir de los 12 años) la psicoterapia es muy parecida a la de los adultos.

Normalmente las sesiones se van intercalando con el niño y con los padres, ayudando a cada uno a saber cómo afrontar la situación.