¡Inscríbete en nuestra newsletter y ponte al día con las últimas novedades! Suscríbete ya

Menuda tarea la de educar, ¿verdad? Cuántas familias nos consultan porque su día a día se ha convertido en una situación muy complicada. Los gritos, amenazas, las pérdidas de respeto son para vosotros demasiados frecuentes y quizás necesitáis una orientación para que, alguien desde fuera, os ayude a buscar otras formas.

Preguntas frecuentes

¿Ante qué tipo de problemas estamos hablando?

La forma de comunicarnos o relacionarnos es muy propia de cada familia. Habrás visto que muchas personas expresan sus emociones de forma muy efusiva y otras en cambio son más contenidas en sus expresiones.

Pues bien, en la crianza de los hijos, nos vemos en la disyuntiva de tener que educar y manejar mil y una situaciones, desde cómo mantener el orden, manejar determinados comportamientos, establecer rutinas y hábitos… Muchas veces y, ante la propia dificultad para manejarnos en estas tareas, recurrimos a los gritos, amenazas que nunca llegamos a cumplir (como no hagas esto te vas a enterar…) o bien no sabemos cómo reaccionar ante determinados comportamientos de nuestros hijos.

Es que mi hijo/a se porta fatal, no hay manera…

Mira, a portarse “bien” se aprende. El bebé nace con una capacidad para esperar por ejemplo nula. Y poco a poco, puede ir esperando las tomas, puede ir conociendo el entorno… Les vamos enseñando a comportarse en determinadas situaciones. Pues bien, desde bien pequeños también nos observan en nuestros comportamientos.

Y escribo bien entrecomillado porque los niños son niños y han de comportarse como tal. Es decir, que también es importante tener unas expectativas realistas sobre lo que sí y lo que no son capaces de hacer.

Si tus hijos son adolescentes, tendrás que enfrentarte a una etapa diferente, en la que cada vez dispones de menos información sobre lo que hace, en la que busca y demanda más autonomía y más capacidad en su toma de decisiones, en la que se muestra a veces más irritable… Es importante evitar las situaciones de escalada en la comunicación.

¿Qué podemos hacer desde la consulta?

En la primera sesión nos hacemos una idea de lo que está ocurriendo. Probablemente habrá varias posiciones en la familia, por lo que será importante intentar hablar con todos los implicados. Si alguno de vosotros se muestra reticente a venir, o en el caso de adolescentes no quiere venir, buscamos la manera de invitar a la persona que se niega. En cualquier caso, se pueden hacer cosas positivas también acudiendo parte de la familia, ya que muchas veces, comenzando a cambiar uno acaba cambiando el estilo de comunicación.

Es importante conocer dónde está la dificultad y cuáles son vuestras expectativas, para así ajustarlas. Cada uno de vosotros puede recibir herramientas específicas para manejar lo que está ocurriendo y poder sentir que sois capaces de expresar vuestras opiniones, deseos o inquietudes sin dañar al otro.