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Lo de “mi niño no me come” o “qué bien come mi niño” está a la orden del día. Y no digamos que si duerme o no, se despierta, no quiere irse a dormir. La alimentación y el sueño son dos temas fundamentales y de gran preocupación para la crianza de los hijos. Pero… ¿por qué preocupan tanto?

Preguntas frecuentes

Vamos con la alimentación

Cuando damos de comer, hay algo más. En el acto de alimentar hay también un enseñar a ver el mundo. Comenzando con la lactancia, la introducción de alimentación complementaria, sólidos… Se trata de un aprendizaje paulatino hasta acercarse a la alimentación similar a la del adulto.

Sin embargo, la necesidad de unificar, los percentiles, los padres tienden a preocuparse mucho por esta razón. Cuando el niño está sano y no hay ninguna otra cuestión, si se acrecenta la preocupación por la alimentación en la madre, más pequeño se hace el estómago del niño. Comenzar con obligarles, hacer todo tipo de cambios para que coman, angustiarse… hacen que el hábito de alimentarse se convierta en un momento de tensión.

Sea cual sea la cuestión que te inquiete, no dejes de consultar. Una orientación puede ayudarte a manejar las cuestiones de la alimentación con calma y ver qué mueve en ti lo que está pasando.

¿Y qué hacemos con el sueño?

Muchísimas familias consultan también por el sueño de sus hijos. Se trata de un tema que agota a muchas familias. Y, así es, existe mucha variabilidad individual, pero en general, los niños tardan en adquirir el hábito de sueño “de un tirón”. No sólo eso, sino que tradicionalmente estiran el momento de irse a la cama, ya que “no quieren perderse nada”. Pero claro, esto conlleva otra serie de cosas, a veces se pierde la calma, comienzan situaciones de nervios innecesarias, los lloros…

Existen varias tendencias teóricas con respecto a este tema. Habrás escuchado que si “eres de los de Estivill” o bien “de Rosa Jové”. Mira, en general, podemos decir que dejar llorar a un niño no es bueno. Y menos aún a un bebé de meses. Pero a mi me gustaría que pudiéramos hablar sobre tu situación, tu hijo/a, tu reacción,  tus emociones… Encontrar un espacio de tranquilidad para poder abordar tu situación en particular y desde ahí buscar y encontrar soluciones alternativas a lo que estás viviendo.