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Desde luego si tuviéramos que abordar entre los males del siglo XXI, en el ranking tendríamos que colocar la ansiedad, en sus diferentes formas. Empecemos por el principio…

Preguntas frecuentes

¿En qué consiste la ansiedad?

Para el que la sufre la ansiedad es una emoción muy desagradable y difícil de manejar sin práctica. Te suena, ¿no?

Podríamos decir que muchas personas sienten corporalmente sensaciones desagradables: tensión muscular, ahogo, taquicardias, hormigueos en manos y pies, sudoración, nudo en el estómago o en la garganta… Según cada persona puede aparecer más una sensación que otra, todas, alguna. Además se trata de algo incontrolable, lo que suele generar una idea de “falta de control” que muchas personas viven de forma terrible.

Estas sensaciones pueden producirse a raíz de pensamientos, sensaciones internas, acontecimientos externos… Y según la manera de afrontarlo pueden llevar acompañados determinadas consecuencias, como evitar determinadas situaciones para que no se repita esa sensación.

¿Existen diferentes tipos?

Claro que sí. Mira, voy a intentar enumerar diferentes formas descritas en las que aparece ansiedad, pero podrás darte cuenta que cada persona puede vivirlo de una manera distinta:

  • Ataques de pánico o ansiedad. Se trata de situaciones en las que se dispara la ansiedad en poco tiempo y de forma muy intensa. Las sensaciones físicas pueden ser tan agudas que muchas personas interpretan que están sufriendo un ataque al corazón, les pasa algo grave o incluso que se están volviendo locos. Las primeras veces, si es muy intenso, puedes acabar consultando en urgencias, ya que la sensación es de que algo grave puede estar pasando. Se trata de una situación muy común en la población y, si consigues darle un sentido y no asustarte mucho porque te vuelva a dar, igual se queda en una cosa puntual y no vuelves a sentirlo.
  • Agorafobia (con o sin pánico). Tras este nombre encontramos personas con cierta dificultad a encontrarse en espacios abiertos. Lo más frecuente sería como dificultad para salir del propio domicilio y no digamos hacer uso de medios de transporte (ya que se interpreta que es difícil salir o escapar de ellos). Muchas personas se encuentran cómodas si lo hacen con otras personas (pareja, hijos, amigos) o bien con un móvil para avisar, un abanico para tener menos calor o agua. La cuestión es que inevitablemente conlleva asociado cierta dependencia del entorno para hacer la vida diaria.
  • Pensamientos obsesivos. Si, todos en algún momento de nuestra vida hemos sentido ideas que vienen a la cabeza sin quererlo pero que son absurdas y sin sentido (¿y si me tiro? ¿y si le hago daño? ¿Y si quiero hacer daño?…). Algunas personas tienen cierta “facilidad” para tener este tipo de pensamientos y, frente a otras que no le dan mucha importancia, algunas se asustan sobremanera y comienzan a darle vueltas en su cabeza una y otra vez. Por supuesto, este tipo de pensamientos generan gran angustia, que algunas personas tienden a calmar con ciertos rituales o supersticiones.
  • Trastorno por estrés postraumático (TEPT). Determinadas situaciones vitales pueden ser tan impactantes que pueden quedar inscritas en la memoria de tal forma que resultan difícil de olvidar y que reaparecen de forma involuntaria una y otra vez en el día a día. Desde sufrir un robo, hasta si tu parto fue complicado, pasando por desastres naturales, accidentes… Muchas personas sienten pesadillas, imágenes recurrentes y emociones muy intensas de ansiedad.
  • Fobias
¿En qué consiste el tratamiento de la ansiedad?

Como habrás podido comprobar la diversidad en cuanto a la ansiedad es tan elevada que sería difícil hacer un mapa detallado del tratamiento.

Lo que sí es cierto es que la información se hace muy necesaria cuando uno se siente ansioso la mayor parte del día. ¿Por qué? Muchas veces uno llega al psicólogo después de haber pasado por múltiples profesionales médicos que le han descartado problemas estomacales, de garganta o bien de cabeza. Así que encontrar respuesta a lo que uno siente y saber por qué se produce en tu caso en concreto ya es un alivio.

Cuando conoces los mecanismos que entran en juego tienes más herramientas para poder parar, pensar y calmarte; tanto con técnicas de relajación, como con un cambio en la forma de pensar.

Muchas veces la ansiedad va asociada a momentos vitales complicados, un proceso de reproducción asistida, un problema en el trabajo, una separación, recibir el diagnóstico de una enfermedad grave… En esos casos intentaremos ofrecerte el apoyo necesario para poder afrontar con más calma las situaciones que estás viviendo.

¿La ansiedad se “cura”?

Esta es una pregunta que me hacen muy a menudo. ¿Esto se me va a pasar? ¿Me va a volver a ocurrir? ¿Y si me ocurre más adelante?

La cuestión es que como una emoción más, ansiedad en determinados momentos la sentimos todos, tanto por situaciones negativas en la vida como en las muy positivas. Cuando consigues conocerte más, saber las situaciones que a ti personalmente te cuestan más, lo que te influye… Y le pones nombre a lo que te pasa, lo más probable es que tenga un efecto diferente en ti. Es decir, con el tratamiento no se puede asegurar que nunca más vuelvas a sentir angustia, lo que si se puede tratar es que te conozcas y aprendas a calmarte. Además muchas veces la ansiedad es la punta del iceberg, lo visible de un conflicto más profundo que te ocurre en la vida (me cuesta enfrentarme a mi jefe, tengo miedo a los cambios, pienso que no voy a ser capaz de resolver un conflicto de pareja…). Por lo que si consigues determinar lo que te ocurre y afrontarlo, la ansiedad se disipará.