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Todos en algún momento de la vida hemos pasado por épocas de “bajón”. La diferencia entre esos momentos y una depresión clínica estriba en el grado de malestar de lo que siento y en su duración.

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Preguntas frecuentes

¿Estoy deprimido/a?

Mira, lo primero tiene que ver con el malestar que sientes y la emoción a la que va asociada, la tristeza. Puedes notarte triste, desesperanzado, irritable, todo te molesta. Esto hace que te cueste realizar tu día a día. Todo se convierte en un reto, desde levantarte por las mañanas, hacerte cargo de tus cosas… Incluso las tareas más pequeñas se te hacen complicadas. Incluso los momentos de ocio y las actividades que antes te gustaban dejan de hacerlo. Puede que te cueste mucho disfrutar.

Cuantas menos cosas haces, pues normal, menos quieres. Por lo que igual te encuentras aislado de tu alrededor, incluso muchas personas sienten que sus familiares más cercanos no les entienden.

Empiezas a pensar que es difícil salir de la situación, te encuentras pesimista con tu mejoría y empiezas a ver que tienes ciertas dificultades para continuar con tu vida.

¿Por qué me deprimo?

Existen tantas formas como personas. Mira, normalmente uno puede tener cierta predisposición, como cierta “facilidad”. Acontece en el tiempo algún “precipitante”, un acontecimiento vital que de repente te rompe los esquemas. Puede ser el sentimiento de una pérdida (real o imaginaria, de algo externo a ti o interno) y desde ese momento uno siente desesperanza con respecto a recuperarlo.

Si acabas de perder a un ser querido, es normal que estés triste y desalentado. Afrontar el duelo es una de las consultas más frecuentes de ayuda, ya que resulta una de esas cosas que la vida nos coloca demostrándonos su dureza. Quizás el problema resida si, tras un tiempo prudencial, uno siente que con la persona querida se fue algo de uno mismo que no volverá jamás.

¿La depresión se supera?

Afortunadamente en la mayoría de los casos. Depende de muchos factores que sería difícil enumerar en su totalidad: la relación que se establece con el terapeuta, si hay comorbilidad con otros problemas, tratamientos previos, antecedentes familiares, implicación y adherencia al tratamiento. Puf! Lo que sí te diría es que con ayuda es más fácil superarlo.

Tomo medicación, ¿sería necesaria una terapia?

Piensa que la medicación es necesaria en muchos momentos. Tu cabeza puede estar tan “cerrada” a otras ideas, que, por más que se intente muchas veces, uno está en un punto en el que no puede “ver más allá”.

Sin embargo, con una mediación no basta. Si te planteas hacer cambios en tu vida, no recaer, mejorar y tomar tu crisis como un momento de renovación, la terapia es del todo recomendable.

Incluso podemos trabajar la forma de afrontar el momento de la retirada de tu medicación, cuando te la paute tu médico o psiquiatra.